Crónica: El paso por la UDA no basta; la ayuda mutua es la clave para no recaer.
FACOMA continua con sus terapias quincenales en el Rodríguez Lafora, encaminadas a tender una mano a los enfermos alcohólicos en rehabilitación, una vez que terminan su paso por esta Unidad.
El alta médica en la Unidad de Deshabituación Alcohólica (UDA) es un gran logro, pero la desintoxicación clínica no cura la adicción. En nuestra última reunión quedó claro: al salir del hospital, el paciente se enfrenta a la realidad sin defensas. Por eso, la vinculación inmediata a las asociaciones de grupos de ayuda mutua de FACOMA no es una opción recomendable, es una necesidad vital para salvar vidas.
El verdadero cambio comienza cuando el enfermo se integra en estos grupos. Compartir el día a día con iguales que han superado el mismo infierno rompe el aislamiento, combate el estigma y ofrece el único espejo real donde mirarse para aprender a vivir en sobriedad. Ningún tratamiento médico da resultados a largo plazo si no se complementa con la continuidad terapéutica en la comunidad y el apoyo estructurado a las familias. La UDA limpia el cuerpo, pero son las asociaciones las que rehabilitan la vida.
